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El infante, de 2 años, residente en México y de papá español, ha sido diagnosticado el 16 de octubre con un tumor cerebral.

El pasado 16 de octubre, la vida del diminuto Óliver, de 2 años y medio, se observó amenazada tras el diagnóstico que los doctores le brindaron a su familia en México: tiene un tumor cerebral y le quedan apenas 15 o 20 días si no se pone remedio.

No obstante, la lista de espera en la sanidad pública mexicana correspondió a meses, amén de la carencia de medios por la que los doctores se negaban a abordar un tumor de estas propiedades, y los gastos de la privada era inalcanzable para el núcleo familiar.

Se pusieron en contacto con la Embajada de España para encontrar probables resoluciones, sin embargo a partir de la organización se negaron a abonar el transporte ya que la operación, sobre el papel, la cubría la sanidad pública mexicana.

Necesidad de ayuda económica

En aquel instante, por medio de Instagram, Alejandro, progenitor del diminuto, solicitó ayuda económica a todo ese que pudiera dar su granito de arena.

Los contactos con el empresario que ha costeado el avión medicalizado se hicieron por medio de intermediarios

Un empresario anónimo, residente fuera española, se ofertó a costear los 196.000 euros del avión medicalizado que llevaría al diminuto de México a Barcelona.

No hablaron con él de forma directa, sino por medio de intermediarios. Nadie sabe de qué empresario se trata, cuál es su sector o su relevancia mediática, sin embargo existe una cosa que ha quedado clara: su calidad humana.

Otro problema antecedente de partir hacia Barcelona

La compañía delegada de operar el vuelo del avión medicalizado retrasó del lunes al martes el traslado, por lo cual, conscientes de que juegan a contrarreloj con la vida de su hijo, los papás de Óliver determinaron tomar un vuelo regular a Madrid y luego desplazarse a Barcelona en ambulancia.

Las condiciones del diminuto eran tan extremas que no se hacían causantes de lo cual pudiera suceder a lo extenso de el largo recorrido.

A bordo viaja Elena, la mamá, con el diminuto Óliver en lo que Alejandro, el papá, ya espera en la Metrópoli Condal. Los accesorios de cirujanos del Sant Joan de Déu ya está preparado para intentar de rescatar la vida al diminuto Óliver, a quien el apoyo de gente buena y altruista ha logrado ofrecer una segunda posibilidad.

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